Según el diccionario de la lengua española, el baloncesto es un deporte colectivo de cinco contra cinco en el que cada uno de los dos equipos deben intentar meter el balón mediante el uso de las manos por el aro del equipo contrario situado a 3,05 metros del suelo, y a la vez evitar que el otro equipo introduzca el balón por el aro que tu equipo defiende. Dicho de esta forma tan fría, podemos llegar a pensar que el Club Baloncesto Mazagón es un club más de la provincia de Huelva que lleva a cabo esta actividad con unas cuantas personas que acuden a los entrenamientos unas pocas horas semanales, y no trasciende más… pero no es así. El deporte es mucho más que eso, el baloncesto es mucho más que eso.
Cuando cada uno de nosotros y nosotras nos inscribimos por primera vez en la actividad, la primera intención siempre fue la de “echar el rato” o quemar unas pocas calorías desarrollando una actividad física que nos permita llevar a cabo una vida más saludable. A medida que fueron pasando las semanas, sin saber porqué, fuimos notando una cosquillita por la panza cada vez que teníamos que acudir a un entrenamiento o partido. Progresivamente nos iba gustando más y más ese absurdo deporte que sólo consiste, como he dicho antes en: “meter un esférico dentro de un aro”. Nos fuimos dejando envolver por la magia del baloncesto hasta el punto en que los entrenamientos llegaran a ser los momentos más esperados de la semana.
Siempre sin descuidar nuestra formación como jugador@s, acudíamos al pabellón con la intención de aprender algo nuevo de este deporte en cada minuto de entrenamiento, pero en todo momento con la motivación añadida de saber que allí veríamos a nuestros compañeros y compañeras con las que estábamos pasando varias horas semanales aprendiendo la práctica del baloncesto. Los entrenamientos comenzaron a ser el punto de reunión entre todos mis amigos y amigas.
Más adelante, en no mucho más tardar, fuimos sintiendo la imperiosa necesidad de no conformarnos con sólo esas tres horas de entrenamiento para ver a nuestros compañer@s, y no podíamos esperar tanto tiempo para disfrutar de la compañía de esas personas. Sentimos curiosidad por saber cómo se comportan fuera de la cancha y seguir compartiendo con ellas experiencias aparte del baloncesto.
Una vez llegamos a conocer a esas personas fuera de la cancha, no nos decepcionaron en la imagen que pudimos tener de ellos/as en algún momento. Todo comenzó a ser más fácil de esta manera. Jugar con ellos/as se convirtió en una forma de demostrar nuestro entendimiento y cariño fuera de la pista, pero canalizado a través de un balón. Ni una mala palabra para ellos/as, ni un solo reproche hacia nosotros. Es entonces cuando comprendemos que no estamos jugando en ningún equipo…estamos en una FAMILIA.
Todo esto viene porque yo una vez fui ese niño o niña que acudió vergonzoso a su primer día de entrenamiento. Quizás por mi aspecto algo “espigado” fue por lo que me invitaron a participar en uno de los entrenamientos del Club. Mi primera intención como dije antes, fue la de tener un pasatiempo saludable con mi cuerpo. Han pasado cinco años desde que acudí a ese entrenamiento, y sigo sintiendo esa cosquillita por la barriga cada vez que me reúno con esos amigos.
Estos últimos días en los que hemos despedido la temporada nos han servido para exteriorizar todas esas sensaciones a las que hacía referencia, y ver que los/as demás han sentido lo mismo que tú en todo momento. Nos hemos desnudado hacia los demás sin ningún tipo de vergüenza o tapujo, y es una de las mejores sensaciones que he sentido en esta vida.
HASTA PRONTO FAMILIA.




olee y oleeee!!
Muy bonito
Ha estado bastante bn. Cuando yo llegué al club, mi experiencia fue: ¿y yo que hago aquí si no sé nada de baloncesto?, pero poco a poco, con los entrenamientos he aprendido a jugar y ha pasármelo bien con las amigas.
Que arte tiene el admin!!! ole ole y ole…y el que no diga ole que se le seque la yerba buena!!! jajajaja
Qué aje tienes admin!!, te queremo!!